Llevar a cabo un reportaje familiar después de haber conocido a esa familia mientras llevaba a cabo este reportaje de boda en Granada es más que gratificante.

Pocos días después de ese reportaje de boda, Susana se puso en contacto conmigo pues tenía la enorme ilusión en llevar a cabo un reportaje familiar donde especialmente dejar plasmadas “las travesuras” y simpática sonrisa del pequeño Adrián.

Susana tenía la idea muy clara. Quería una sesión fotográfica de exterior. Nada de estudio. Al aire libre donde poder moverse y jugar con el pequeño Adrián, tal y como yo aconsejo y considero es lo mejor para este tipo de trabajos y sobre todo, edades.

Ya dispuestos en un céntrico parque de Granada, Adrián se mostraba algo seriote y avergonzado por la presencia de un “señor” (yo) cámara en mano dispuesto a acribillarlo a fotografías. Eso sí, como un autentico campeón, se dejó hacer en todas las indicaciones que le daba. Entre algún juego y “charloteo” con él, poco a poco fui ganándome la confianza de este hombrecillo, acomodándose a mí y perdiendo por completo esa vergüenza inicial. Pan comido.

Por otro lado los papas, Susana y David, una divertida y joven pareja que con acierto participaron también en el reportaje del pequeño de la casa, inmortalizando así una divertida tarde de familia.

Una familia maravillosa con la que he tenido la suerte de trabajar y espero tener la misma de repetir. Una familia que hacen a uno sentirse encantado de dedicarse a esta profesión de fotografiar niños, familias, o bodas entre otros. Una profesión que me hace pasar tardes extraordinarias.

¿Fotógrafo de bodas?, ¿fotógrafo de niños y familia?, No se, pero para mi es un auténtico lujo.

Mi agradecimiento a ellos.

Como prácticamente en casi todos los reportajes que llevo a cabo en exterior, la única iluminación existente ha sido la natural y una duración aproximada de 3 horas.