Andrea lo tenía claro. Ella lo único que quería era pasarlo bien y lo del reportaje de fotos como que era lo menos. Para ella, que pronto cumpliría los 6 años, ir a un parque es sinónimo de correr, saltar y hacer que el fotógrafo haga lo mismo y llegue reventado a casa. Aunque claro, con esa edad que otra cosa pretendo. Yo encantado.

Patricia, la madre, no tenía muy claro que hacer y sobre todo donde ir, así que le propuse sobre todo, llevar a cabo un reportaje de fotos donde captar a la pequeña con la mayor naturalidad posible. Comenzamos dando un pequeño paseo por el mismo centro de Motril. Pero entre el paso de vehículos por un sitio y personas por otro que hacían desviar la atención de Andrea, al final creímos mejor dirigirnos a un parque cercano para continuar con la sesión no sin antes hacer alguna parada más.

Debido a las condiciones de luz y al ser en pleno Agosto, el reportaje fotográfico comenzó pasadas las siete de la tarde para evitar la fuerte luz solar y quitarnos algo de calor, dando fin ya caída la noche. Toda la sesión se realizó con luz natural y sin ayuda de modificadores de luz como reflectores, difusores, etc.

Realmente soy fotógrafo de bodas, pero como fotógrafo de niños que también me considero, fotografiar a Andrea fue para mí un auténtico lujo por la forma en la que se comportó durante toda la tarde. Sólo al final vimos que quizá el cansancio se comenzó a apodera de ella, por lo que como premio a su buen hacer, fuimos a finalizar la sesión a los columpios de aquel parque que tanto nombró y tan buena pinta tenían.

Un reportaje de fotos en Motril que me fue encargado por la mejor amiga de Patricia como regalo de cumpleaños de Andrea. Cumpleaños que se celebraría sólo unos días después. Un regalo que hará recordar en imágenes el sexto cumpleaños de la pequeña para toda su vida. Gran detalle.