Con esta ultima serie de fotos finalizo el reportaje de embarazada llevado a cabo a Jessica, mi mujer.

A Jessica ya le hice hace unos tres años su primer reportaje de embarazada con 28 semanas de gestación de nuestra hija Paula. En aquel momento decidimos hacerlo en estudio ya que nos apetecía quizá un tipo de fotografía algo más íntima. El siguiente reportaje de embarazada se hizo también en Granada hace no mucho tiempo y con 30 semanas de embarazo. También se llevó a cabo en estudio pues quería realizar una serie de pruebas e incluir también a nuestra hija Paula en el mismo y sin más personas que pudieran vigilar a nuestro pequeño trasto decidimos no arriesgar mucho y no salir de él.

Y ya para finalizar, este último reportaje de embaraza se realizó hace poco en Motril, tres semanas después del último (33 semanas).

Queríamos un reportaje de embaraza al aire libre. Más natural y divertido donde buscar mayor variedad de fotografías. Ya disponíamos de fotos de estudio así que en esta ocasión saldríamos a la calle.

El día era perfecto pues el sol estaba cubierto por algunas nueves y mi hija se quedó durmiendo la siesta en casa de su abuela así que deberíamos aprovechar ese momento.

Comenzamos con un pequeño paseo por la vega de Motril donde se empezaron con las primeras fotografías aprovechando la luz cálida de la tarde y unos cañizos cercanos al camino por donde nos encontrábamos. Poco a poco fuimos bajando hasta que ese camino desembocó al mar que por la poca gente existente y al temporal de olas acontecido horas antes convirtió la playa en un bonito lugar donde incluir a Jessica en ese maravilloso paisaje.

Debido al frío no teníamos previsto que ella metiera los pies en agua pero ella mismo me lo propuso y como no podía ser de otra manera acepté. Unos pasos para aquí y otros pasos para allá y la primera ola la mojó casi hasta la cintura. Hacía frío y mi modelo estaba empapada por lo que tuvimos que dar por concluida la sesión en la playa y volver a casa minutos después.

Llegados a la habitación de la casa se me ocurrió continuar con el reportaje de embarazo aprovechando un par de focos alójenos instalados en el techo con unas poses quizá algo más modernas pero quizá también menos naturales. Este es un claro ejemplo como con un poco de luz es suficiente para llevar a cabo prácticamente cualquier trabajo fotográfico. Quizá sea esta la experiencia que como fotógrafo de bodas voy adquiriendo ya que tengo que improvisar e “inventar” cada día.

Espero les guste. A mi me encanta, jeje.

Por cierto, Hugo ya está con nosotros.

Alejandro Gonzalo – Fotógrafo de bodas Granada