Reportaje de familia en Motril.

Noelia comenzó a escribirme a mediados de agosto.

– “He visto los reportajes de familia que llevas a cabo y tienes que hacer algo similar con la mía”

– “Tengo dos niñas preciosas y un marido maravilloso. Una de 3 años y otra de 10 meses. ¿Cuándo quedamos?”

– “Cuando quieras”, respondí.

Esa fue más o menos la forma en la que Noelia y yo comenzamos a intercambiar mensajes. Al final, entre que yo estaba pasando unos días de vacaciones por Motril y que ella y su familia pasarían otros días de relax en un pueblo cercano, decidimos llevar a cabo el reportaje de familia en la costa en vez de esperar para hacerlo en Granada o en el estudio. Iríamos a un parque y cuando la luz fuese algo más suave bajaríamos a la playa a disfrutar y jugar en la arena y olas con los peques.

Comenzamos a pasear por ese parque mientras hacíamos las primeras fotos de “toma de contacto” con las pequeñas Ariadna y Alma. Miguel, el papa de las pequeñas, pendiente a todo y avisándome de pequeños rincones como posibles escenarios. Perfecto ya que la atención con dos pequeñas debe ser mayor sobre ellas. Gran ayuda.

Hicimos fotos mientras corrían, se revolcaban por el césped junto a los papas, en el estanque con algunos patos, de paseo, en la arena de la playa y entre las olas. Fotografías “formales”, informales…, de todas formas y estilos.

Pasé una tarde fantástica y divertida. Como fotógrafo de bodas y de niños y familia, un privilegio poder trabajar para personas y familias como esta que presento hoy.

Miguel me confesaba que Noelia estaba muy ilusionada con el reportaje. Apenas una semana después ya disponía de el y me consta que muy satisfecha.

Para este reportaje en cuestión y como casi siempre, sólo se usó luz natural sin ningún tipo de difusor ni reflector. Una cámara, una lente luminosa, algo de imaginación y sobre todo, muchas ganas de pasarlo genial con estos dos “trastos”.