Hola hola…. hacía ya algunas semanas que no me dejaba caer con un reportaje de boda por el blog. Bueno, realmente, más que el reportaje os muestro unas pequeñas muestras, un resumen muy breve, de las fotos que pude hacer ese maravilloso día. Ahh! y de camino, os dejo un pequeño video de como fue.

Los novios

Que te llamen por teléfono recomendados por otros clientes pues siempre es motivo de orgullo. Que encima el novio haya sido compañero tuyo en el instituto y llevarnos la sorpresa al vernos por el estudio… pues las ilusión en poder hacer el trabajo es mayor y la motivación doble. Si, Raúl y yo compartimos patio de instituto durante unos años. A Lidia sin embargo no la conocía pero… ¿no os ha pasado que conoces a personas y tenéis una conexión especial que parece que os conocéis desde hace ya algún tiempo? Trabajar con Lidia y Raúl ha sido maravilloso y tremendamente fácil.

Comienza el reportaje de boda

El día comienza temprano. Como casi siempre. Nos vamos al piso donde Raúl decide vestirse. No es muy grande pero si que acogedor y con muy buena iluminación. Allí nos espera él y su familia. Hacemos unas primeras tomas para ir calentando un poco y nos metemos de lleno en la sesión con nuestro modelo nada nervioso y bastante participativo. A destacar sus ganas de cachondeo que tan amena nos hizo la pequeña sesión fotográfica.

Si con Raúl hubo distensión con Lidia fue algo muy parecido. Una habitación de hotel, muy grande (y con muy poca luz), música de ambiente y una familia maravillosa. Sus padres encantadores y su hermano y cuñada una delicia. Pena no haberlos conocido un año antes y haber podido ser su fotógrafo de bodas. Seguro que hubiera sido maravilloso también. Por cierto, Lidia estaba muy guapa y sus ojos brillantes auguraban un día maravilloso y lleno de emociones. Así fue.

Postboda

Tras el si quiero de los novios continuó la fiesta de los novios e invitados pues comenzaron a refrescarse con frías bebidas y ricos aperitivos hasta que comenzó, ahora si, la cena de gala. No tuvimos tiempo para llevar a cabo fotos de pareja y este reportaje de boda merecía uno, y en un lugar especial, La Alhambra.

Nos vimos unos días después. El calor era horroroso y la pena que yo sentía por los novios de imaginarme lo mal que lo estarían pasando era grande. Si embargo, la recompensa fue muy grande y en forma de fotografías. Ellos lo merecían y sus ganas infinitas me hicieron motivar aun más en mi trabajo. El resultado, maravilloso.

Os dejo, eso si, con un resumen escueto de lo que ha sido su maravilloso reportaje de boda.

Raúl y Lidia, estoy muy agradecido por vuestra atención conmigo. Os hecho de menos chicos!!!