Hola a todos, hoy tengo el placer de presentar parte del reportaje de boda  Granada de Carolina y Luis celebrado entre Motril y Granada.

Carolina y Luis es una pareja muy simpática y agradecida a los que les apetecía un reportaje de boda natural, alegre en el que la familia formase también parte importante del mismo. Habían visto mi trabajo y tenían claro que yo debía ser su fotógrafo de bodas sin importarle precio o condiciones si las hubiera.

El día para Carolina y Luis comenzó en Motril por la mañana. Ellos, hasta poco después de su boda, vivían en el municipio costero así que decidieron casarse allí de forma civil aunque lo celebrarían por la tarde-noche con todos sus familiares y amigos en un conocido hotel de Granada incluyendo un bonito y emotivo acto como ceremonia de casamiento.

Pero volviendo a la mañana, las fotos en la ceremonia civil se limitaron un poco a algunas fotografías con la familia y del acto oficial en si. Poco más. Una vez salidos del lugar a Carolina y Luis les apetecía tener un reportaje de boda Granada en la Alhambra. Eso si, un tipo de fotografía de boda algo más moderna y divertida y no tan seria y formal como se suele hacer allí. Comenzamos nuestro paseo por los jardines de la Alhambra, haciendo alguna parada en la que fotografiar a esta pareja. El problema de hacer reportajes de bodas en la Alhambra los viernes es el alto contenido de visitantes existentes por lo que hay que tener más paciencia, buscar rincones más escondidos o buscar otro tipo de encuadres. La verdad es que los visitantes son muy agradables y cuando ven una pareja de novios o chiquillos de comunión se prestan prácticamente a todo con tal de no estropear la foto.

Tras un paseo por nuestro lugar mas preciado, me despedí de Carolina y Luis hasta un par de horas después. Antes de ir al Hotel iríamos a fotografiar también al Carmen de los Mártires, lugar de encuentro de muchos fotógrafos de boda en Granada. Carolina tenía especial interés en tomar algunas fotos allí así que dicho y hecho. Una hora de paseo y ahora si camino del hotel donde ya había algunos invitados esperando.

Habían preparado una carpa preciosa en el jardín. El acto se avecinaba bonito y emotivo. Mientras los primeros invitados bajaban al lugar, Carolina y yo subimos a la habitación del hotel a tomar allí algún que otro retrato más en compañía de su padre.

El jardín era perfecto y la luz también. Ya sin sol debería forzar un poquito mi equipo fotográfico ya que de haber usado el flash debía haberlo hecho de forma directa al no poder rebotar en ningún sitio lo que hubiera roto el ambiente cálido del momento. Unas tomas muy emotivas, especialmente cuando el padre de Carolina se dirigió a todos los asistentes agradeciendo su presencia y dedicando unas hermosas palabras a Luis y en especial a su hija.

Y tras la cena, una celebración de lo más divertida. Baile, baile y más baile. Jolgorio y alegría de los novios e invitados. Fuera nervios, fuera tensiones y bienvenidas las risas en una noche especial para estos novios tan agradables.

Yo, como fotógrafo de bodas, encantado con la disposición y actitud de ambos. Así es mucho más fácil trabajar. Mi agradecimiento por ello.