fotos de boda en Granada
©Alejandro Gonzalo, FOTÓGRAFO

De las fotos que podría haber elegido del reportaje de boda de Beatriz y Manuel realizado en Granada me quedo finalmente con esta que hoy muestro.

Ultimamente todas las fotos de boda que he seleccionado han sido planos más cerrados. Fotos más íntimas y quizá también personales. Un reportaje tienen tantos momentos fotográficos como situaciones. Como puedes ver, existen fotografías de boda de esta pareja seguramente más bonitas, mas tiernas, más emotivas, más íntimas y hasta seguramente más de deseo. Sin embargo la anterior es de las fotos de boda de este reportaje con el que me quedo. Quizá por la situación que paso a contar.

Beatriz y Manuel se trasladan, junto a su familia, a Granada para la celebración de este día tan especial para ellos. Vienen desde Jaén y por la cercanía viajan el mismo día. La ceremonia religiosa tiene lugar en la Iglesia de Santa Ana un sábado bien entrada la tarde. Tarde de prisas y nervios como no podía faltar en un día como hoy. El cura se extiende algo más de la cuenta y cuando finaliza la ceremonia nos encontramos con apenas 30 minutos de luz natural. 45 minutos con algo de suerte no sin tener que forzar la cámara abriendo diafragma de la lente a tope para dejar pasar la máxima luz natural posible. Mis fotos en exterior son el 90% con luz natural para no romper el ambiente al no ser que quiera algunas fotos en cuestión más “experimentales”.

No teníamos prácticamente tiempo para nada y por suerte, al haber pocos invitados, conseguimos escaparnos pronto para comenzar las fotos de boda en exterior. El itinerario sería sencillo. Le damos la vuelta a la iglesia y listo. Si, como lo lees. Una vuelta y nada más. El reportaje de boda comenzó en el callejón lateral. Unas primeras fotos de boda algo más naturales dentro del estilo que yo suelo tener. Andamos unos metros más y justo en la parte trasera de la misma, una pared blanca. Ahí transcurriría el grueso de este reportaje fotográfico. Justo delante de esa pared. Y ya, camino de vuelta, pasamos por un puente en el que pedí a Beatriz y Manuel que se parasen, sentasen y se pudieran relajar durante un momento simplemente con la brisa húmeda y sonido del arroyo. Yo me fui a la siempre transitada peatonal acera del darro para, desde allí, tomar algunas fotos captando así algo de paisaje ambiente, en este caso, semi urbano. Desde el visor de mi cámara podía ver a Beatriz y Manuel realmente relajados. Dándome la impresión que necesitaban ese descanso y quizá evadirse de mis intensa actividad en poder obtener unas buenas fotos de boda en tan reducido espacio de tiempo. Creí que ese momento debía ser sólo para ellos así que cuando noté que, tras pasados unos minutos, comenzaron a moverse y buscarme con sus miradas les di alguna ultima indicación, hice un par de fotografías más y listo.
Además de ser para mi una bonita fotografía también representa un momento íntimo y de evasión para ellos. De ahí que sea esta mi foto favorita de este reportaje.