Los famosos recortes no sólo se han notado de forma obligada en la sanidad o educación entre otros muchos más servicios y sectores. El rodillo de la puñetera crisis está haciendo estragos también entre los fotógrafos de bodas.

Cada día hay menos bodas pero sin embargo más fotógrafos. Muchos de ellos “piratas”, que sin ninguna obligación fiscal ahora han decidido dedicarse a esta profesión para “sacarse  un extra”.

No nos engañemos, una boda acarrea a los novios (y muchos casos familia) un esfuerzo económico a veces por encima de las posibilidades de los mismos. Cuando se comienzan a cuantificar las primeras ideas comienzan también las primeras decepciones debido a la dificultad de afrontar el coste. Momento ideal para sacar tijera y empezar a hacer una escabechina que curiosamente comienza casi siempre por el fotógrafo de bodas. Momento ideal para buscar a algún amigo o primo con una cámara digital que pueda hacer el reportaje de boda. Lo dicho, un apaño.

No sólo hay que luchar contra esos fotógrafos “pirata” si no también contra el familiar o amigo con una cámara réflex que se ofrece a hacerles el reportaje de bodas como regalo. Una acción cada vez más común que además perjudica los precios que aplican los profesionales.

Actualmente existe un mercado de fotógrafos de bodas adaptado para todos los precios y gustos. Los hay que realizan 40 o 50 bodas en apenas 4 o 5 meses cuyo rendimiento económico es brutal y no tanto el de calidad y tiempos de entrega, por motivos claros de saturación; y luego están los que prefieren personalizar y centrarse al 100% en cada uno de ellos para que predomine la calidad y diferencia. Desde el primer contacto con el cliente hasta la entrega de un álbum de primerísima calidad con un diseño exclusivo de maquetación. Claro, en este último caso hay menos ingresos pero bajo mi punto de vista más satisfacción. Yo me meto en este último grupo. Ojo, y no digo que los fotógrafos del grupo de las ”40-50 bodas” no sean buenos. Evitemos suspicacias.

Por otro lado se encuentran los novios. Los hay que quieren contar con un fotógrafo profesional con el que tener la seguridad de tener un buen reportaje de bodas que perdure, y por el otro, aquellos que tienen que contratar un fotógrafo porque es lo que suele hacer todo el mundo. Está claro que el primer grupo será el más exigente pero también el que menos mire los ceros de la factura respecto al segundo grupo donde lo más importante son los ceros y no tanto el resultado del reportaje.

Fotógrafos de bodas económicos hay. Incluso profesionales también. Yo podría incluirme, eso sí, de forma temporal. Todo tiene que tener su justo precio.

fotógrafos de bodas en crisis