Si eres fotógrafo de bodas estoy seguro que habrás tenido que lidiar con parejas de novios de todo tipo. Y algunas de ellas posiblemente pensando que estaban negociando la compra de un pack de bragas o calcetines en la calle principal de un mercadillo. Sin embargo se encuentran contratando, o más bien negociando, los servicios para cubrir un día señalado en sus vidas como pareja, su reportaje de boda. Yo también lo he sufrido y supongo que nadie estará a salvo de tales situaciones y semejantes individuos.

Puro chantaje

Si, como la canción. Y no digo que sea malo el intentar que el fotógrafo de bodas tenga algún detalle con ellos. Bien de forma voluntaria, o bien si la pareja y de forma educada, lo solicita una vez se haya cerrado la contratación del reportaje. Y ojo, dependiendo de multitud de situaciones. Yo, por ejemplo, así actúo con ellos y sin problema alguno. Pero NUNCA JAMÁS accedido a un chantaje.

“Si nos descuentas 100€ te contratamos” me han dicho en alguna ocasión.

“Si igualas el precio que nos dio otro fotógrafo de bodas nos quedamos contigo” me dijeron también.

– O, “si nos regalas un álbum para los padres….”

Estas, son situaciones que jamás aceptaré aunque ello conlleve que tenga que cerrar mi negocio. Además, en la mayoría de ocasiones estos clientes no te suelen reportar mucho beneficio como profesional. Su prioridad es el precio y menos la calidad del trabajo y servicio. No esperes que durante la sesión tengan buena predisposición. Si, hay parejas que contratan un servicio fotográfico por el simple hecho de que es tradición. La mayoría de parejas lo contratan y por ese motivo ellos también. Pero ojo, les importa más pagar menos por el servicio que obtener un precioso resultado.

Un caso real

Hace poco leí una noticia que le sucedió a un fotógrafo de bodas en Estados Unidos. Al parecer, una pareja quiso contratar sus servicio estipulado en unos 2.000$ por un reportaje completo. Álbum incluido y un par de álbum “minis” para los padres por apenas 300$.

La pareja le argumentó al fotógrafo que “se habían gastado 4.200$ en el vestido de ella y unos 1.600$ en el de él. Aproximadamente 5.000$ en alquilar un rancho/finca para su banquete y 100$ para dar de comer a cada uno de sus 270 invitados (27.000$). Y claro, debido a tal cantidad de dólares “invertidos” apenas les quedaba 300$ para el fotógrafo.

El día de la boda, los novios recibieron un paquete a través de una compañía de transporte que el fotógrafo les había enviado. Dentro de él había una cámara de juguete con una nota que venía a decir más o menos: “Por 300$ esta es la cámara de fotos que utilizo. Os adjunto también las instrucciones de uso. Seguro que algún invitado os podría hacer las fotos sin cobrar nada”

Bien, no estoy muy de acuerdo de esa reacción por parte del fotógrafo pero, ¿seguro que no has pensado en hacer algo así en alguna ocasión?. Te juro que yo si. No igual pero parecido. Pero, sinceramente, no me veo capaz de hacerlo por lo que declino la “fantástica oferta” que clientes me ofrecen, al menos, de momento, aunque ojo, ya tengo algunas cámaras de juguetes preparadas.

fotógrafo de bodas