Habéis sido muchos los que me habéis preguntados sobre el resultado de la migración realizada hace unos meses al pasar de Canon a Sony. Siempre he sido muy cauto en mis respuestas pero después de unos meses de uso quizá ya pueda exponer mi opinión al respecto.

Equipo Canon.

Para ponernos en contexto, permitidme recordaros el equipo que tenía y con el que solía trabajar. 

Constaba de 2 cuerpos EOS 5D Mark II. Como objetivos fijos: Un 28mm 1.8, 40mm 2.8, 50mm 1.4 y un 85mm 1.2. Como lentes zoom: Un 16-35mm 2.8, un 24-70mm 2.8 y un 70-200mm 2.8. Un flash 580ex y diversa cacharrería. Cabe destacar la enorme satisfacción que este equipo me ha ofrecido durante tanto tiempo y me quito el sombreo con mis viejas eos 5d. 

Para mis reportajes de boda solía utilizar siempre el 70-200 en una cámara y el 24-70 o 16-35 viendo un poco las dimensiones del lugar en la otra. Si era un lugar pequeño utilizaba el zoom con más angular. De lo contrario solía usar el 24-70 por comodidad. También me llevaba últimamente el 40mm 2.8 como reserva en caso de tener algún problema con alguno de los otros aunque nunca lo llegué a utilizar.

Para reportajes de comunión, familia,…. en exterior casi siempre era el 85mm 1.2 el que me acompañaba. Pues aunque es enorme y pesado, lo es mucho más el 70-200. Y su bokeh es una delicia. Realmente marca la diferencia en este sentido.

Pero llega un momento en el que el equipo es muy pesado, muy voluminoso y uno busca poder trabajar con una mayor comodidad. Tienes una sesión fotográfica un día, otro también y cargar con un equipo grande te lo pone todo un poco más cuesta arriba. Al menos a mi. Y es aquí cuando me planteo dar un cambio. Pero,… ¿a dónde? ¿A qué marca? Pues a aquella que me pueda ofrecer cuerpos pequeños con lentes muy pequeñas aunque no sean las de «gama alta». El único requisito debía ser que la cámara tuviera doble ranura de memoria.

Cabe destacar que yo nunca he sido un analista de las calidades de los equipos. Es decir, nunca he ampliado las imágenes para buscar fallos de ruido, contraste, viñeteos… y ese tipo de cosas con las que los fotógrafos tanto nos flagelamos por lo que no tenía preferencias preestablecidas. 

La primera opción:

Quedarme en Canon. Canon EOS R. Mi experiencia siempre había sido muy positiva y la calidad del cuerpo estaría fuera de toda duda. Sin embargo utilizar mis lentes actuales no era una opción. ¿El motivo? El tamaño. Muy grandes para un cuerpo pequeño y además con el añadido de tener que sumar un adaptador. El resultado sería el contrario a lo que hubiera querido. Cuerpos pequeños + lentes grandes. Nada cómodo al menos para mis manos grandes. Descartado!! Y en ese momento Canon tampoco disponía de una catálogo de lentes para cámaras sin espejo que yo necesitaba.

Nikon Z6: Exactamente lo mismo que Canon. Una cámara sin espejo con muy buena pinta pero las lentes aun deberían ser con adaptador así que tampoco pensé mucho en esta opción.

Sony a7III y Fuji XTiii: Aquí se jugaba todo. Ambas tenían lo que necesitaba. Además Fuji contaba con cuerpos más baratos. A nivel tecnológico no voy a entrar ni analizar a ninguna pero todas (canon, Fuji…..) cubrían sobradamente mis necesidades. Sin embargo, finalmente me decanté por Sony ¿Por qué? Aun no lo sé. Quizá un poco por sensaciones, pero para ser sincero, creo que fue un poco lotería. 

Sony a7III. Pero tenía que buscar una gama de objetivos con los que sentirme cómodo trabajando con la Sony A7iii. Incluso teniendo que cambiar un poco mi forma de trabajar pasando de lentes zooms a lentes fijas con alguna salvedad. Por tal motivo me decanté por objetivos pequeños y luminosos junto a un zoom que me pudiera ofrecer mucha versatilidad y cierta luminosidad y calidad.

Mi equipo actual comprende de: un 28mm f2, 50mm 1.8, 85mm 1.8 y como único zoom un 24-105 f4. Este último un poquito más grande. No me planteé en ningún momento el 24-70 2.8 GM. Aunque hubieran estado al mismo precio. ¿Motivo? Peso + versatilidad. Prefiero sacrificar un punto de luz (F2.8 contra F4) en favor del tamaño. No dispongo de un gran angular pero quizá adquiera el adaptador para el 28mm y convertirlo en un 21mm 2.8. 

¿Diferencia?

Teniendo en cuenta que las cámaras canon con las que venía trabajando tenían más de 12 años, la diferencia entre una y otra es abismal. Pero ojo, por la diferencia de edad no podría ser de otra manera. Ahora llevo todo el equipo en una mochila muy pequeña. Apenas pesa nada y con las cámaras a los hombros puedo pasar horas y horas. Es un equipo realmente agradecido para un reportaje de boda en el que pasas mucho tiempo con el equipo encima. 

El sistema de enfoque es brutal, los iso también y el ver directamente en el visor cómo va a quedar la fotografía y ver la exposición antes de hacer la fotografía es una ventaja. Al igual que con las otras «sin espejo». Ya no uso mi fotómetro de mano. Lógicamente el cambio ha sido muy a mejor y he conseguido sobradamente lo que me proponía. Tener un equipo que me facilita mucho más el trabajo. Tanto a nivel físico como tecnológico.

Nota: Es importante destacar que esta opinión no es una comparativa entre Canon y Sony. NO. Simplemente muestro mi punto de vista al cambiar de sistema. Al cambiar también de lentes zooms a fijos para reducir aun más. Es una gozada poder disponer de un equipo amplio en una mochila pequeña.

Por supuesto he perdido la luminosidad 1.2 del 85mm. También la versatilidad y alcance del 70-200 pero tenía que sacrificar algo en este cambio. 

Si tú también estás en proceso de cambio o te lo planteas, espero que esta humilde opinión te haya podido aclarar un poco.