Hoy día, a los fotógrafos no nos basta solo con serlo. Tenemos que aparentarlo también. Debemos aparentarlo. No queda otra al no ser que seas un super reputado fotógrafo en tu modalidad.

Las redes y el digital nos han traído cosas buenas. Pero como todo, otras no tanto. Podemos reducir el tiempo de trabajo y compartirlo con sólo hacer un click. Pero también han aumentado el número de fotógrafos, profesionales o no, que hacen trabajos por encargo. Por eso, si te dedicas o quieres dedicar a la fotografía de boda por ejemplo, ya no sólo basta con serlo, si no debes aparentarlo también.

Una vez leí una entrevista de un conocido fotógrafo de España que realiza trabajos de interiorismo. Lo contratan hoteles o importantes negocios inmobiliarios para la realización de fotografías de instalaciones. También algunas revistas conocidas para reportajes de famosos en sus casas de lujo. Ya sabes.  Este fotógrafo hablaba de su experiencia, alegrías y momentos delicados de su trabajo. También de sus sesiones fotográficas y equipo utilizado al respecto. Decía, que para sus trabajos personales utilizaba, casualmente la misma cámara que aun uso yo. La canon 5d mark II. Sin embargo, para sus trabajos profesionales, para los encargos, utilizaba un respaldo Hasselblad y un equipo de iluminación y “cacharros” varios que realmente no necesitaba utilizar. Pero debía aparentar ante su cliente aun sabiendo que con su equipo canon podía perfectamente desarrollar ese trabajo.

¿Que pasaría si el cliente que me va a pagar 20.000€ por un trabajo y ve que el fotógrafo utiliza un equipo inferior al que él tiene para hacerle fotos a su familia? Quizá dudaría de la calidad del producto final. Quizá se plantearía buscar otro fotógrafo más barato y con mejor equipo. Ya sabemos eso de “con esa cámara se hacen muy buenas fotos”.  Si el cliente sabe de fotografía eso no será un problema y sabrá que son las manos del fotógrafo las culpables de un buen o mal trabajo. Pero la mayoría no entienden o son aficionados de lejos. Piensan que cuanto más grande, más aparatoso, más caro y más megapixeles mucho mejor saldrán las fotos.

A los fotógrafos de bodas nos pasa un poco igual. Ahora, cada fabricante ofrece infinidad de modelos, gamas y precios. Accesibles a la gran mayoría de personas. A mi, por ejemplo, me encantaría ir con algún equipo de cuerpo pequeño y objetivos pequeños. Con algunas cámaras sin espejo de las que tanto se habla. Un par de cuerpos Fuji o Sony me serían ideales. Pero, ¿que pensaría un novio cuando vea que su primo lleva una cámara Canon 5D mark III o una Nikon D800 y yo, el fotógrafo, una Fuji? ¿Podría pensar que le podría haber encargado el trabajo a su primo? Sin hablar de los invitados que ven al fotógrafo con una cámara reducida.

Se que es injusto que nos valoren por el equipo y no por el trabajo antes de ver nuestro trabajo. Pero ojo, la primera impresión es la que cuenta. Esa es la realizada y sólo podemos aceptarlo. No lo entiendo pero tengo que aceptarlo. No puedo explicarle persona a persona que lo importante es el uso que se le da a la cámara. No puedo y algunos tampoco lo entenderían.

Es mi opinión. Yo mismo no estoy de acuerdo con las palabras que aquí os estoy poniendo pues se contradice con mi opinión de la fotografía. Yo, aun uso mis viejas Canon 5d II pues me dieron y espero sigan dando muchas satisfacciones. Me resigno a cambiar de equipo mientras aun pueda usarlas. Además, aun siguen aparentando aunque sean por tamaño. Pero no os negaré que no me gusta escuchar a otros fotógrafos aficionados cuando se acercan a hablar conmigo en una boda y me hablan que tienen la Mark III o IV por ejemplo pues puede parecer que tu no eres profesional ante el cliente. No es justo!!