Hoy cambiamos de registro. Hacemos un paréntesis como fotógrafo de bodas y reportajes de boda para presentar este book en Granada a Miguel, un guapo jovenzuelo con apenas 16 años. Apunta alto el chaval.

Hablando con Miguel antes de la sesión quedamos en que desarrollaríamos este reportaje o book en el centro. Así podríamos utilizar el ambiente urbano, con iluminaciones, sombras, viandantes, etc…. El único problema es que a Miguel le daba un poco de vergüenza el que pudieran mirarlo mientras hacíamos la sesión. Intentaríamos pasar algo más desapercibidos. No obstante, decidimos hacer algunos retratos antes en estudio más ligeros de ropa y con varias prendas de vestir para irnos al rato a continuar este book en Granada a Miguel, directamente en el centro.

Aparcados en el parking, comenzamos la sesión directamente en el, utilizando un par de tubos fluorescentes instalados en el techo y yo colocando a Miguel entre coche y coche(foto número 6). Por fotos como esta siempre digo que para hacer fotos cualquier sitio es bueno si tiene algo de luz.

Ya en la calle comenzamos a pasear buscando localizaciones alejadas de viandantes y en consecuencia de miradas incómodas para Miguel. Prefería no ser visto y aunque para ciertas fotos tuve que “obligarlo” mucho mejor hacerlo sentir cómodo y relajado.

Al book de fotos le dimos un registro más de moda. Fotos estudiadas y preparadas buscando naturalidad y a la vez lucir al protagonista. Un registro totalmente distinto al que minutos antes habíamos dado encerrados en el estudio.

Tras un buen rato paseando por el centro y tras algunas horas ya de reportaje decidimos darlo por concluido. Aunque algo vergonzoso he de reconocer que Miguel se portó genial estando al tanto en todo momento a mis indicaciones.

Una semana después volvieron a visitarme al estudio, en esta ocasión a recoger el trabajo que tan grata sorpresa les causó.

Mi agradecimiento a Miguel y su madre Pilar que en todo momento nos acompaño y prestó ayuda cuando se la reclamó. Así da gusto trabajar.

Como decía, es una buena manera de desconectar un poco de mi actividad principal como fotógrafo de bodas y hacer otro tipo de trabajos, en este caso, el book en Granada a Miguel, un chaval formidable.